CURSOS

Próximamente se impartirán dos cursos de 25 horas cada uno, dirigido a Cuerpos de Seguridad, Equipos Sociales Municipales y Profesores de Enseñanza Secundaria.

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SEMINARIOS

A lo largo de este programa se organizarán SEMINARIOS en distintos municipios de Alicante, donde expertos versados en los temas que centran el objeto de este programa, expondrán experiencias y conocimiento al respecto.

Se compartirán todo tipo de conoci- mientos alrededor de la violencia juvenil y sus consecuencias; destacando el papel que juegan los Cuerpos de Seguridad por la novedad y el interés que supone la información que aporta este colectivo, que vive a diario la consecuencia del problema.

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JORNADAS

El 18 y 19 de octubre de 2007 tuvieron lugar en Alicante las JORNADAS Acción VIP – Acciones para la prevención de la violencia juvenil. A través de una ponencia marco y de talleres teórico-prácticos expertos en la materia compartieron conocimientos y herramientas para abordar los objetivos de este proyecto.

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ARTICULOS DE PRENSA

ARTICULOS y RECORTES DE PRENSA relacionados con la policía y los jóvenes, la violencia juvenil, el absentismo escolar, los conflictos en las aulas y otros temas que son objeto de estudio del proyecto.

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CASOS PRÁCTICOS

EXPERIENCIAS REALES vividas por colaboradores del proyecto en las que cuentan en primera persona casos actuales que ocurren diariamente en la aulas, en la calle y en las familias (nombre y lugares ficticios para proteger la confidencialidad de los protragonistas).

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“Sigamos reciclándonos”. Elena Galatsopoulou, terapeuta familiar, nos habla sobre el taller que expuso el Dr. Roberto Pereira relativo a la Violencia filio-parental en las recientes Jornadas Acción VIP.

Jornadas Provinciales sobre la Prevención de la Violencia Juvenil

Octubre 2007
Sigamos reciclándonos

El 18 y 19 de octubre muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de asistir a las Jornadas Provinciales sobre la Prevención de la Violencia Juvenil organizadas por el Servicio de Atención a la Familia de la Diputación de Alicante y realizadas en el Museo Arqueológico de Alicante. En ellas se nos brindó la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos, debatir nuestras inquietudes profesionales y reflexionar sobre nuevas vías de intervención para los casos de violencia juvenil que afrontamos en nuestro día a día profesional; en definitiva pudimos “reciclarnos”. No voy a detenerme en la importancia de los colectivos profesionales del campo social, educativo y de salud mental de procurar una formación continua y de buscar periódicamente “fuentes de aliento profesional”, pues el riesgo del “burn out” es bien sabido por todos nosotros. A lo que sí quiero hacer especial hincapié es a lo que hemos aprendido a lo largo de estas jornadas sobre un tema que en la actualidad desborda a una amplia red de profesionales: policías, educadores de medidas judiciales, profesores, psicólogos y psiquiatras de Unidades de Salud Mental Infanto-Juvenil, trabajadores sociales de Servicios Sociales y terapeutas familiares; el maltrato de menores a sus padres.
En estas jornadas hemos podido aprender de los conocimientos y experiencia de un pionero en el abordaje de esta problemática, el Dr. Roberto Pereira, psiquiatra, terapeuta familiar y director del Centro de Intervención de Violencia Filio-parental “Euskarri” sito en Bilbao. A parte de remitirles a publicaciones muy interesantes al respecto, me gustaría compartir con ustedes unas conclusiones generales de su taller:

  • 1. Aunque aparentemente la violencia siempre implica una víctima y un verdugo, fuera del contexto judicial, donde evidentemente hay que puntualizar en estos términos, el resto de los profesionales debemos hacer una lectura circular, que suponga encontrar de qué manera participan todos los miembros de la familia en la génesis, el mantenimiento y la repetición de los episodios violentos. Ello supone indagar qué hace cada uno antes (desatender, educar con incoherencia, provocar, reprochar…) durante (retar, mantenerse al margen, intervenir con urgencia, perseguir, pedir auxilio a familiares o autoridades competentes) y después (castigar, denunciar, ocultar el incidente por vergüenza…) de un episodio violento. En cuanto consigamos toda esta información en términos de participación y co-responsabilidad y no de culpa, podremos comprender mejor este fenómeno y ayudar mejor a nuestros usuarios.
    2. La comprensión de la violencia no implica su aceptación. Independientemente de nuestra posición profesional de ayuda hacia uno o todos los miembros de la familia, nuestra tesis debe ser siempre la no aceptación de ningún tipo de violencia.
    3. La violencia no es parte del temperamento de una persona; es una conducta aprendida; de modo que igualmente se puede aprender a controlarla.
    4. La violencia filio-parental es una lucha por el control de las relaciones y una demostración de poder de quien la tiene, que en este caso es el menor agresor.
    5. La violencia no es igual a crisis, es decir no supone una novedad ni es un intento para que algo cambie, sino forma parte de un continuo dentro del mismo funcionamiento de la familia.
    6. La denuncia suele suponer un intento de los padres de recuperar el control, pero finalmente lo pierden, ya que este pasa a manos del sistema judicial.
    7. Cuanto antes se interviene con estos casos, menos complicaciones tenemos que afrontar, ya que la intervención cuando ya el menor tiene una medida judicial por maltrato a sus padres implica:
     Dificultad por mantener la lectura circular, ya que ya hay una persona con etiqueta de “malo”,
     La obligatoriedad en la asistencia de las sesiones y por lo tanto la falta de colaboración real en ellas,
     La sensación de la familia de que la situación “se le ha ido de las manos” que conlleva altos niveles de ansiedad,
     El resentimiento del menor por haber sido denunciado por sus propios padres.
    De modo que antes de aconsejar a los padres que denuncien, hay que valorar la viabilidad de una intervención ya, siempre que no haya mayores riesgos.
    8. La secuencia de la conducta violenta suele seguir el siguiente patrón: Inicio de un desacuerdo en torno a las normas → Discusión en escalada → Comportamiento evitativo: el hijo se va a su cuarto → El padre o la madre normalmente le persigue → La persecución bloquea la salida del conflicto → Reacción violenta del hijo que descarga la tensión de la interacción. La no persecución no resuelve el conflicto que hay entre padres e hijo, pero sí puede evitar momentáneamente el desencadenamiento de la violencia. La misma secuencia se puede ver entre estos menores y otras figuras de autoridad: profesores, policías, terapeutas…
    9. El control de la violencia es un proceso. Una recaída, es decir un nuevo episodio de violencia, puede hacer posible a veces el control posterior de la misma.

Siendo estas unas breves anotaciones, les remito nuevamente a publicaciones referentes a los factores sociales e individuales del maltrato filio-parental, así como la dinámica familiar en torno a la cual se produce este fenómeno, que pueden encontrar en http://www.avntf-evntf.com/contenido2.asp?id=15 y en esta misma página web de Acción Vip.

Elena Galatsopoulou
Psicóloga, Terapeuta Familiar y de Grupos
Servicio de Atención a la Familia
Diputación de Alicante

Autor: Elena Galatsopoulou

Comentarios

12/11/2007 a las 19:50

Soy profesora. No conozco mucho el tema, pero estuve en las jornadas y me interesa… Lo más paradójico de esto que comentas es precisamente que el tomar medidas judiciales cuando el problema parece estallar no es  ni de lejos la mejor solución, porque tal como lo comentas la familia percibe que el tema se ha ido de las manos y la obligatoriedad de acudir a unas sesiones dificulta la colaboración del menor que en otro caso podría ser mayor… pero yo que desconozco el tema… reconozco mi ignorancia sobre esto… no sé si el poner a una familia en intervención, como se suele llamar por donde yo vivo, suele dar mejores resultados…porque no creo que haya quien acuda a este recurso a la primera de cambio. Uno siempre quiere convencerse de que ha sido un episodio aislado… que el chaval ha perdido los nervios o cosas por el estilo… y cuando los casos se derivan o se acude voluntariamente a unos profesionales el tema está ya bastante maduro… o al menos por los pocos casos que conozco.  También es verdad que por lo que yo sé sobre el tema, poco,  la violencia se adquiere desde la infancia y se convierte en la respuesta a las frustraciones. Yo he tenido algún alumno que ha llegado a levantar la mano a su madre, en un momento de discusión acalorada y que el padre ha dicho delante de mí (en el momento en que se produjo el incidente estaba fuera del hogar por su trabajo) que él ya se lo había dejado claro a su hijo… si lo volvía a hacer era la última cosa que hacía en esta vida… ¿qué se hace en una situación como ésta? ¿dónde cambias las variables? Y también he tenido alguna alumna cuyo caso era tan sangrante que directamente los padres querían renunciar a su tutela… y que la tomara el estado… ¿cómo poder prevenir todo esto antes de llegar a este estado? Pues a mí me parece que hay problemas que una vez destapados son difíciles de controlar… quizá deberíamos hacer más hincapié en la prevención. En ese sentido me gustó el libro de las semillas de la violencia que hace especial hincapié en este aspecto.

Enviado por: Esther Navarro

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